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11 Frases mágicas que cada niño debe escuchar

Entre miles de palabras que les decimos a nuestros hijos, hay algunas que los hacen más fuertes, inteligentes, bondadosos y seguros de sí mismos.
Genial.guru recopiló 11 frases que ayudan al desarrollo armonioso de los niños y los hacen más felices.

11. Me siento feliz de tenerte

Sin darse cuenta, los niños siempre nos ponen a prueba con su conducta: “¿Me vas a quererer si me porto mal?“. La respuesta debe ser definitiva: ”¡Claro que sí! Me siento feliz de tenerte. Si tuviera la oportunidad de elegir entre todos los niños del mundo, te hubiera elegido a ti”. Así es cómo se forma la base de la salud mental del niño.

10. Te quiero

Estas palabras mágicas son muy importantes para el desarrollo saludable de tu hijo. Debes reforzarlas con acciones reales: pasar tiempo con él, jugar, reírte y hacer travesuras, abrazarlo, hablar de sus problemas, apoyarlo de ser necesario.
9. Noto y valoro tus logros

“¡Wow! ¡El cuarto está limpio!“, ”¡Qué bueno! ¡Tendiste la cama!“, “¡Bien hecho! ¡Doblaste toda tu ropa!”, este tipo de frases le ayudan al niño a sentir tu apoyo y confianza en él y le dan a entender que sus esfuerzos son valorados. Todo tipo de ”refuerzo positivo” provoca emociones agradables. Esto lleva a desarrollar un comportamiento adecuado en el futuro.

8. Perdóname. Lo siento.

Todos somos humanos. Y todos podemos equivocarnos, estar confundidos o sentirnos mal. Es importante tener el valor de aceptar los errores y pedirles perdón a los niños. Así les damos a entender de que los valoramos y los respetamos. Y también les enseñamos que si te equivocaste, debes pedir perdón y no volver a hacerlo.

7. No temas emociones negativas

Suprimir las emociones negativas provoca neurosis y enfermedades psicosomáticas. El niño tiene derecho a estar enojado. Tiene derecho a sentirse triste por haber perdido su juguete favorito o llorar cuando le duele algo. Prohibirle que demuestre sus sentimientos negativos es igual a prohibirle ser él mismo.

Tu tarea como padre es enseñarle al pequeño a expresar sus emociones sin lastimar a nadie.

6. Valiente es aquel que sabe superar su miedo

Es importante que tu pequeño entienda que es imposible no tener miedo. Todos le tememos a algo y valiente no es aquel que no teme, sino aquel que sabe enfrentarlo. Incluso si algo le asusta a tu hijo, puedes compartir con él tus recuerdos y experiencia de cómo has aprendido a luchar contra tus miedos.

5. Escúchate: ¿qué es lo que te gustaría hacer ahora?

Al darle al niño el derecho a elegir, le enseñamos a escucharse a sí mismo y a no temer rechazar una propuesta que va en contra de sus convicciones personales, deseos e intereses. Los niños a los que siempre se les dice qué hacer, crecen pasivos, dependientes y fáciles de controlar.

Al exigirle que te obedezca por completo, piensa en su futuro. ¿De verdad quieres que al ser adulto tu hijo le obedezca a todo el mundo sin intentar defender su postura?

4. ¿Recuerdas cómo hiciste…?

Al recordarle al niño sus éxitos del pasado, fortaleces su confianza en sus propias fuerzas, le ayudas a darse cuenta de sus éxitos y victorias.

3. ¡Cometer errores es normal!

“No pasa nada, vuelve a intentarlo“, ”¡Creo en ti!“, “A nadie le sale bien desde la primera vez”: esto es lo que deberías decirle al niño en caso de un fracaso, incluso si parece serio (por ejemplo, si reprobó un examen o perdió una competencia).

Para cualquier persona es importante tener derecho a equivocarse. El niño debe formar la noción de que cada persona exitosa ha cometido errores y que estos ayudan a formar la persistencia, paciencia y otras cualidades importantes.

2. ¿Qué es lo que sientes ahora?

“¿Qué es lo que sientes ahora?“, ”¿Cómo fue tu día?”, estas preguntas, en primer lugar, ayudan a formar un vínculo emocional entre padre e hijo. En segundo lugar, forman su habilidad de expresar sus pensamientos. Pero, sobre todo, le permiten al niño ser lo suficientemente sensible y atento consigo mismo.

1. ¡Lo hiciste tú mismo!

Los padres en muchas ocasiones usan el pronombre “nosotros“ para referirse a su hijo: ”Ya hemos aprendido a caminar“, “Ya fuimos a la escuela”, ”Ya vamos a terminar la primaria“. Para un bebé, tanta unión entre él y su mamá es saludable e incluso necesaria para su superviviencia. Sin embargo, luego empieza a frenar su desarrollo y no deja que el niño se separe de ella psicológicamente.

Al niño le importa su propia experiencia. Los psicólogos están seguros de que el objetivo de la crianza es enseñarle al niño a ser autosuficiente. Y el primer paso empieza con el pronombre ”tú”.




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