| Deshidratación infantil: Actuar a tiempo |
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En niños menores de 3 años la principal causa de deshidratación, según la doctora Maureen Rossel, pediatra de Clínica Las Condes y gastroenteróloga infantil, es la diarrea aguda -más de 5 deposiciones líquidas al día- la que puede o no estar acompañada de vómitos. “En la mayoría de los casos es de origen viral, principalmente rotavirus, aunque en ocasiones también puede ser bacteriana”.
Hay otros cuadros de origen extradigestivos, menos frecuentes, pero que igualmente podrían provocar deshidratación por la pérdida de líquido a través de la diarrea, como la otitis, infección urinaria o neumonía. En cualquier caso, la pediatra afirma que los padres deben, aún antes de consultar al pediatra, hidratar al niño porque en el trascurso de unas horas puede agravarse el cuadro. Los primeros síntomas La deshidratación, como señala la doctora Rossel, se clasifica en leve, moderada o grave según el porcentaje de pérdida de líquidos y sales del organismo. “Si pierde menos de un 5 por ciento, es considerada una deshidratación leve. Más de un 5 por ciento es moderada y sobre un 10 por ciento es grave”. Una manera de estimar este porcentaje es comparar la cantidad de líquido que elimina con la que el niño ingiere. Así, mientras menos ingiera mayor será el porcentaje de pérdida y, por lo tanto, más intenso el grado de deshidratación. La pediatra señala que un niño que comienza a deshidratarse “elimina menos orina, no produce lágrimas al llorar, pero en general se ve bien. Cuando la deshidratación es moderada, los pequeños tienen la boca seca o pegajosa, orinan muy poco, están decaídos y pálidos”. Sin embargo, el riesgo mayor se produce frente a una deshidratación grave, que compromete todo el organismo y donde se requiere asistencia médica inmediata. Los síntomas característicos son taquicardia, estado letárgico, ojos hundidos y baja presión. Hidratar a tiempo La especialista es enfática en recomendar una hidratación oportuna, aún antes de los primeros síntomas de deshidratación. “Un niño menor de tres años con más de cuatro deposiciones líquidas al día debe ser hidratado de inmediato. Lo aconsejable es darle 100 ml. de sales de rehidratación -media taza- cada una hora. La dosis se debe modificar de acuerdo al peso del niño y a la pérdida de líquido. Estas sales se adquieren en farmacias y su finalidad es compensar los líquidos y minerales, como sodio y potasio, que se pierden en el vómito y la diarrea. Es fundamental evaluar que el líquido que ingiera sea equivalente al que elimina y dárselo al niño en cantidades pequeñas para evitar que lo devuelva. Según la doctora Rossel, “de esta manera se puede prevenir el pasar a las etapas más complejas de deshidratación, con el inminente riesgo de acidosis metabólica, shock hipovolémico (falta de volumen circulante), daño cerebral o renal”.
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